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27
Jul

Justo, justo

Nadie sabe nada a ciencia cierta. La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada. Pufff… cómo aúllan los perros sin dueño, hasta aquí se les escucha… El recuerdo tiene su propio idioma. En fin, casualidades que te cambian la vida. Pero cómo suena el silencio… Sí, cómo suena; no estornuda ni Dios.

Siempre intentando mezclar las cantidades, los años, los milagros, lo  prohibido… y todo resulta impostado. Primero seis meses –el duelo médico dicen-, luego los trazos rápidos esos que no funcionan ni son transitoriedad ni leches, y ahora a otras latitudes… Todo encoje. Y contrasta con lo imborrable… ¡Tiene narices que día sí día también me acuerde siempre en esta puta eternidad que me dejé sin tirar la basura!, ¡es que hay que joderse! Con la de cosas que he hecho. ¡Mierda!

Pero nada, que el abismo que separa el qué del por qué es nimio… ¡Cuánto vaivén en la materia! Es tremendo… en fin, que vuelvo a la isla de la infancia. Pronto podré ser de nuevo una niña mala y girar la cabeza para ver las cosas, será suficiente. Todo se convalidará. Es la condición. Lo otro era ser extraña, desaparecida e ir dejando de ser. Así lo comuniqué, pues mi tío me dijo, tremendo como él solo:

-Aquí los amigos son unos hijos de puta- además del -¿necesitas algo?, ¿quieres algo de nuestra parte niña?

Pero se lo noté… Giro tras giro, y mira que damos vueltas tontamente, no podía renovarse. Él eligió mal… y encima se dejó las gafas de ver encima de la mesita de noche, cualquiera le dice a mi tía que las acerque. En la última página de su biblia, ese pergamino más que nada, lleno de recovecos, sí que pesa más su responsabilidad que la pena, alguien se lo diría, y no escuchó: “pues las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

 

23
Jul

Proyectos en curso

  • Extraños (Blog):  

En este Blog denominado EXTRAÑOS se vive sin imitaciones, hay encuentros… y si se siguen las pistas se puede obtener mucho más en ese juego de extrañezas:

  • Flores de plástico:

Deja huella la novela, iba a nacer como narrativa corta, pero no pude detenerme. Había votos,m excusas y tratados. También las teorías de las conspiraciones, lo inverosimil y ese fuego amigo de lo común. Todo se abandera en esta causa que no entiende de cofres con piratas de buena pinta. (Fase final)

  • Anhelo, más allá del mar:

Toma curso la poesía, ciertos días se navega más cómodo por entre la olas que por tierra firme. (Fase de desarrollo) 

  • La francotiradora de su tía:

Todos querríamos tener a alguien con la buena desdicha del dominio de la escena, y si algún día se pudiera, confrontar todo aquello que no nos explicamos con eso que se dice tan breve, a base de microrrelatos, nanorrelatos, aforismos y algún cuento, secuenciados con las ilustraciones de todos los días. (Fase de ilustración)

  • Deseos Humanos:

Hay deseos que pueden tanto y se tienen tan a flor de piel, que la fotografía ilustrada o no, está ahí, viva… y hay que subrayarla con vocablos y plasmarla con la instantánea de la imagen. Será un resultado a base de relatos animados: otro tipo de hambre, otro ímpetu, otro ser. (Fase de documentación)

  • Otros:

Escuchar, para que todo vaya saliendo; vivir, para ir ganando; aceptando sus y mis inquietudes

23
Jul

Como si nadie, como si nada, como si nunca

El agua vacía te llevó a su terreno. Era triunfo y fracaso. Algo cercano. Actualidad de esos lunes en los que siempre se llora…

Todo se hacía incompatible. Además, la tarde nos dejó incendios… ya controlados. Y al margen de eso, toca integrarse, toca ser positivo. Todos. Los que hablan y los que no. Porque todos somos personas atendidas. Gentes que lo vivieron, perspectivas incluidas. Es la historia del clásico juguete roto.

Las drogas no quedan en talento. Todos tenemos a alguien que no tenemos… Ya, lo que habita dentro se deja ver. Ahora sí que me tiraría pequeñaja. Quiero ser de casa, como el agua para chocolate cuando querías más y no se podía tenerlo todo. Tus balas del hambre, tus afanes.

¡Mira que te dije que lo importante es transformar la pasión en carácter y no al revés!, y no, ni el columpio tiene las cuerdas para encadenarse.

Los indicadores, las subidas de los precios. Las reacciones. Está claro, que hay que aceptar mucho: inversiones, confianzas, el día a día. ¡Tú día a día hija!… De momento estoy estable hija. De momento. Y de buenas… aunque extraño. Ya ni bajo. Tu madre echó la soga abajo, no se fía de mí. Y tu hermano me ha escondido la escalera, para mí que la ha vendido. Espero que no haya comprado lo que tú; así se empieza, con la tontería del ser mayor y el “yo sé, yo sé”.

Juguetito, el terapeuta me dice que te hable, que te diga cosas, que me desahogue, que descargue mi ira, mi rabia, mi ser. ¡Me cago en tu puta madre!

20
Jul

Para diferenciarse

Hemos juntado tres de las actividades que más complicidad generan. Sólo falta que te atrevas a salir del todo. Tienes un tiempo para ti, disfruta. Firma un tratado de paz. Fantasea. Adivino tus intenciones. Las siluetas de los rascacielos sobran, no son el órgano vital. Con el adagio me vale, resume tu niñez y este apocalipsis. ¡Es maravilloso! Ni el pecho pintado. Suena como si se viera lo que haces…

Admitiría ser negra, o una larga cola. Pero nada tienen de especial, tú lo sabes dictadora. Explota. Estoy muy tocada. Hemos conseguido que todo el mundo sepa lo que soy. Se nos encargó un proceso, y lo hemos hecho de maravilla… La verdad es que parece mentira. Muere al mismo tiempo; me siento segura. Te has encerrado mucho este año.

Y cuando se dice que no es que no. Descubre un tesoro enterrado, siéntete libre, en tu espacio propio, sin pronunciar nunca ni una sola palabra. A nadie le diré que eres una sorda. Cambia afortunadamente. Bienaventurados los mudos. Es el más profundo ejemplo de soledad en la obra… ¡Suelta el pincel ya!, has oído bien, yo espero rubia mía. Extráñame.

16
Jul

Ignorantes como somos

Esos lugares arriostrados por la necesidad de hablar -imperios de los sentidos-, son espacios en los que los envejecidos y los jóvenes (aún sin mayoría) usan el mismo perfume en ciertos ratos o cafés. Vínculos en suma, de y para todos, como si bajo el mismo sol o lunas todos fuéramos iguales.

Y formando parte de esas etiquetas se está dispuesto a llegar a acuerdos, hasta se recurren las razones, los sueldos bajos, las incertidumbres y las precariedades. Porque recurrir a ese alquiler ayuda a tomar decisiones, y a tenerse. En el mismo seno se sabe si todo está bien o si todo está mal: los despistes, las simpatías, las apariencias, lo fundamental; todo sale a colación en ese jurado de frisos, baldosas y ruedos.

Son suelos que hacen que uno se crea cada palabra de las que se dicen, si es que hay que creérselas; y si no, de tener que tragar saliva, mucha o poca, lo permiten sin palabras mayores.

Dondequiera que estén, invierno, primavera, verano, otoño, siempre un paso más hasta el punto de extrañar su falta. Vínculos en suma. Lo más granado… Ignorantes como somos, somos extranjeros, somos ocupados… cuentas y registros. El caso es que si no existieran nos colgaríamos de su cielo raso.

13
Jul

Pequeñas joyas

Así querría ver yo a mi padre. Mañana hará años. Dos más desde que se fue. Tranquilo, en la terracita. Enfrentado a la mar serena.

Tuvo el dudoso honor de convertirse a su vez en carcelero. Pareciera que como hijo no merecía su confianza, o que no había crédito para todo. Me censuró con su propio cáncer… y ni siquiera le pude decir que lo sabía. ¡Siempre tuvimos secretos!, y luego dicen de la justicia poética.

No fui demasiado valiente como para serle hereje y me quedé con todos los versos, los relatos y los proyectos del pasado presente. No le dije que le quería… Que en definitiva es eso a lo que se reduce toda relación padre-hijo, poco más. Y ya no me escucha, vivo o muerto, no me quiere ni ver ni oír. No me hace sitio en su paraíso. Es egoísta a más no poder. No me quiere tener.

Uno se detiene, se aparta, se queda sentado solo a la mesa y se obliga a alimentarse o algo por el estilo… y mientras tanto discurren las luchas absurdas y heroicas donde creemos que arreglamos algo en este mundo. Más ese interés es superficie desde el mismísimo paleolítico, que es donde parezco estar desde que se fue y me dejó para siempre. A su nieto ni le quiso decir adiós. Jamás me dejó entrarlo al hospital. Ni él quiso bajar a la entrada, donde había plantas y un jardincillo, aunque fuera en la silla, entubado y empujado, para darle una pelotita de gomaespuma o un peluche cual oso de la memoria.

Por aquel entonces todo permanecía en mi memoria y la suya, y sigue ahí, sólo que va despertando. Ya no me asusto de no tenerle. Entiendo que no está. Quedarse solo te hace madurar, por más que las palabras ya no se pronuncien. Representa uno todos los significados, buenos y malos, y de cuando en cuando se le cambian los sentidos al verse reflejado. Toca hacer de padre y de hijo.

Seguridad querría que tuviera mi padre en su consuelo, y yo apoyo y defensa… Y está. Hoy no cojo el fusil y me doy a impartir disciplina por más que quiera. Me contengo y miro lo que se llevó y lo que dejó, para sembrar de lo que queda. En otras épocas no tenía esa sensación, pero el pequeño ya me pregunta, y con las mismas me devuelvo al mundo y a esos lugares que ya no podré sentir junto a mi padre: su casa, su campo, su coche, hasta sus zapatillas y su camisa de cuadros… ésta última la tiré. La reciclé porque me bloqueaba y me hacía grande. Gris más que nada. No me atrevía a ser como él, nunca quise superarle en vida, menos aún donde esté. Rotundamente me deshice de la camisa y de otras prendas, y no quise ni cambiar de coche. La herencia se quedó en eso, en herencia. Es parte de la crucifixión. En vida un hijo jamás ha de ser que su padre. Lo tengo a bien. Y él lo sabe, seguro. Sí… No quiere verme.

Eran maneras de entender, cosas que con palabras no se pueden decir: sonarían mal. Pero la orfandad es ese olor tan extraño: el tributo a su condición humana. ¡Es tremendo! No huelo y en mi nariz hay un estruendo de trenes que me crecen desde el pecho subiéndome por la nuez hasta las sienes.

¡Qué poseería que dejó luz y pena doblemente!; aire y llamas, calma y dicha… Hoy sólo mato el jazz y la piedra pómez. Es mi mar en calma. La última vez que estuve junto a una orilla de esas yo robé, juré y perjuré… pasé de las pocas olas y atrapé un pedazo de mar quedándome con su miga como núcleo central y aguerrido. Pareciera que hubiese estado allí, mirando el horizonte y alimentando a las gaviotas, leyendo su periódico bajo esa piel tan agradecida… Creí haberle visto, sin hacer ruido, ensimismado en la auténtica revolución cristiana: pan para todos, dignidad  para todos.

Ese día no pude hablarle a mi hijo. No tenía suficiente criterio. Me encrespaba solo de pensar que podía ser como él, y eso que la marea estaba muy baja. Al peque lo dejé haciendo castillos de arena, en su inmensidad. Toda la tarde… A la noche, su madre le contó un cuento y yo le escondí los muñecos, esos que en el envoltorio contienen una leyenda de mayores para que los niños los manejen haciéndolos añicos y venciéndoles: “ira de titanes”… Yo aproveché, después, para caminar solo. No quise leer nada. Escuchaba el pasar de las páginas lentamente. Su periódico de toda la vida me cegaba. Sonaban las letras como palabras redichas por él mismo. Tenían tono, voz…, escasez, miseria.

Pero mañana, en su día, sí que será importante que vaya con el fusil cargado. Lo que hay que quedarse de todas las enseñanzas, y buscar, es la ética de la vida: no soportaría a otro igual. Huele, suena, pesa. A pies juntillas, ahora mi mujer es mi suelo, mi bancada, mi ADN, mi camino. La que porta a mí otro ser. Y así se lo haré saber, tocándole la tripita:

-Sólo sé que tenemos que actuar en un mundo hostil y que estamos aquí para proteger a los hijos, y si por ellos hemos de luchar, lucharemos. ¡Sí! Sí… Si me pagara lo que gasta para evitar que le encuentren, yo no le mataría. Vacaciones vamos a tener todos.

 

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