Lowell C. Denson -padre de familia-

13
Feb

Sin tiempo para morir

En la negociación con el fisco no hubo mucha comparsa para el tiempo. Ella sabía lo maravilloso que fue tener el amor de una madre, y no tuvo miedo. En un mundo de locos tener sentido no tenía sentido. Cedió bien lista, o se dejó engañar. La corte de asesores de su padre también se fue a paseo. La respuesta inmune no era igual para todos los tumores en la gran manzana. Así lo consideró la menor, a todo ese desliz y entramado: un cáncer al que hacer frente. Su padre solo le dio un consejo:

-Tu capacidad de éxito dependerá de cómo afrontes los problemas del día a día.

 

 

 

 

 

 

6
Feb

El lujo hecho perfume

Poder oler a su hija fue eso: lujo. Tras varios días incomunicado, y tras haberse intentado electrocutar, su hija Cynthia accedió a hablar con él.

-Todos tenemos problemas señor Lowell -comenzó ella.

Su propia hija lo trató así, como personas que se sientan en la mesa sin ni mirarse, como que en las mesas sucesivas. Nada de cariño, nada de familia.

Una casa en la ciudad de los colores le esperaba a Cynthia. Sí, sí. Nueva York. La legal y la ilegal. Y la historia de los refugiados sirios contada por sí mismos. Un libro que le había elegido la institutriz, alguien que ni siquiera tenía la capacidad de recordar sus pesadillas, quien tomó un respiro hondo y una sonrisa que engañaba. Así le pegó la primera vez.

30
Ene

El parque de los viejos

-La moda ha cambiado, el sistema ha cambiado -y muchas más cosas les dijo a su chófer y escolta. Uno con vaqueros y jersey de punto azul marino, favorecedor. El que aparecía y desaparecía del mapa, y nada de hombreras.

Considerado uno de los guardianes más violentos y agresivos, barajó un posible suicidio. La muerte de un gestor, más cercano al despido que a la gloria, en el garaje de su casa. Fue encontrado sin vida en su residencia. Un oscuro incidente de alguien que no llevaba una vida tan glamurosa como se pudiera sospechar de alguien con su fortuna. Varios miles de millones.

Educado en lo contrario, Texas sí que le hacía sombra al padre de familia y presidente de la compañía. Nada sabía el chófer sobre los delitos de corrupción y enriquecimiento ilícito: conducía, escuchaba y poco más. Estaba en ello, en lo de andar y saber poner silencio al escándalo, junto a su jefe:

-Ni especial, ni de favor ni en contra. Tratamos a todas las personas igual -afirmó el multimillonario modista y empresario.

23
Ene

¡Bendito calendario!

Al final de la adolescencia fue cuando empezó a pegar a las mujeres. Cuando lo trasladaron a Roma y se creyó todo un dramaturgo, aprendió oficio. Conoció a una joven actriz a la que casi deja en silla de ruedas. Pero el magnetismo de la necesidad se impuso a las reticencias:

-Mi abuela me enseñó a leerlas. Se puede saber mucho de una persona por las líneas de la mano -lo usó para sus disculpas.

16
Ene

El amante más minucioso

Si hubiera un paseo de la fama en el mundo de la moda, el señor Lowell C. Denson tendría unas cuantas estrellas. Sabía más que nadie sobre los límites del engaño. Podría vestir a una pareja de rinocerontes y hacerla desfilar sin que los asistentes se fijaran en qué tipo de animales eran esas criaturas de herbívoros. “A veces un caballero debe dejarse engañar” les decía a sus chicas. Lo hacía, porque el riesgo estaba en no saber lo que se estaba haciendo. Y por supuesto era un defensor del largo plazo. Raras veces trataba con alguien o buscaba negocios buenos y comprensibles si no era para mucho.

-Compra solo lo que estarías feliz de mantener durante diez años -fue con lo que conquistó a su esposa, entre otros largos caminos a casa. Y esa misma dinámica la mantenía con las restantes.

Cuando la verdad no puede ayudar es mejor mentir– era otra de sus cuentas.

9
Ene

Cuando la nieve

La noche había sido mala. Se acordó de su madre y de esas cosas que no había hecho en la vida. Por joven, ya tenía una buena lista de asuntos pendientes. Su padre no le fue más que uno entre un millón. Ni durmió en casa.

A todo esto, el padre, después de esnifar su segunda raya del día o de la noche, según desde donde se partiese, se fue a rezar. Era el único día del año en el que acudía a la iglesia.

Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies. Más información

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra Política de cookies.

Cerrar