Un cuadro en blanco

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¿Qué es?

Una novela corta, donde se muestran las dotes de persuasión y las reglas que dictan cómo vivir. Y se sella esa unión del verdadero secreto del éxito: creer en uno mismo, porque se intenta deshacer el ovillo enmarañado de las experiencias, las cuales unas veces suman y otras son hacenderos del aire, y sin duda alguna, sentimientos del mundo, siendo parte del mismo. Se trata la excelencia del capitalismo, y por extensión del mundo globalizado. Salen a colación los malos hábitos y esos tipos extremadamente hábiles y listos, cuya mezclad e intuición, necesidad y sabiduría condiciona a otros. Por desgracia, sí, la concentración es la norma, sin éxtasis.

¿De quién trata?

Hay un narrador. Que es quién necesita dar con ese sitio, su fortaleza, su posición, entre tanto trabaja y se hace el idiota. No quiere hacer siempre lo mismo, y asegurarse un bienestar.

Aparecen y permanecen firmas como la del Chincheta, un colombiano con su propio cuaderno de bitácora, que no termina de pasar de largo ni hacérsele del todo potable; aquella extraordinaria jueza Lira, que le aconsejó en la situación más comprometida; y de un modo radical y perverso por ausentes los de su propia sangre, como en la vida misma. Pertenencia.

También está el resquemor de la pintura, esa Santa de la que avergonzarse, y a su cabeza viene lo de “las mujeres solo son propiedad de los caballeros”. Es parte de la situación, una lucha por tenerla, a menos que se le trate como a un igual, si bien, el Patronato del museo no es caudaloso, gentil, excluye la competencia real. Estar por encima de rebajarse a esos intereses sociales con los que no concuerda, no omite su otro deseo, conocer a la incomparable dama: su piel, siempre.

¿Cuándo se desarrolla?

La obra transcurre durante los tres primeros meses del año dos mil dieciocho. Son rupturas, prácticas discriminatorias. Una supervivencia que comienza más fuerte que nunca, y el cobro de comisiones ilegales vuelven, imponiéndose unas condiciones muy estrictas, en plan directivos.

¿Cómo se trabaja?

El poder que detentan las amenazas son lo suficientemente grandes como para encontrar la justa y necesaria resistencia, que disciplina a quien se protege de los estándares y las nuevas tecnologías, los credos y esos ecos que ni siquiera comparte. Y no sabe exactamente qué busca.

No hay toques de locura, contar cómo se evade uno a otro país, ciudades o nacimientos es descubrir, sin cuerpos de élite exquisitos ni maestros. Solo. Por miedo. Por no ser padre ni esposo. Porque no tiene que encontrar un sustituto adecuado. Algo tan duro como creíble, que destila pesimismo con causa. Nada parece ser suficiente; ¿y si no existieran reglas?

La violencia, la tortura y la muerte se presentan turbadoramente, planeando esa sombra ejemplarizante del ´hasta dónde llegarías para salvar a alguien´ sin fascinación. Todo, con una evidente introspección donde el mundo real de los corruptos, los traficantes y las violencias justificadas están cuidando de sí mismos, como todos. El cuadro es la prueba: las lágrimas, vida.

¿Dónde sucede?

En una ciudad de provincias española, sencillita y sin apenas historia, y el parecer de Madrid, pero la insurrección lleva hacia la anatomía de otras calles, tales como Albien, un lugar bien alto en la Suiza alejada, así como Beirut (Libia), otro lugar donde pacificar los valores y apaciguar los efectos del estrés y esa lástima caballerosa del estar solo, y lo ilegítimo.

También se habla de un nuevo barrio en Medellín (Colombia), por quien no se da por vencido. Pero como lugar destacar las instalaciones del Museo Thyssen-Bornemisza, que se convierte en una estancia embriagadora además de una carga. Aunque el Valle del Loira aminora las bestialidades, por cuanto el castillo de Villandry puede conducir al Ródano, habiendo pasado por la embajada de Méjico y citado los órdenes inimaginables del Congo, con el esclavismo del coltán y ese trato a la mujer y la infancia tan poco grato. Claro que, un piano alberga toda una Santa, siendo la mesa herida aferrada a un complejo hospitalario sin confianzas, muy lejos de los discursos papales, que por irrevocables son eso, palabras mientras se hacen los negocios.

¿Por qué?

Por no ser pobre. Por no dar el brazo a torcer. Por ser discreto. Porque todo es una multilateralidad de intereses varios, molestias y derechos. Para ver a las personas como personas, seres ambiciosos, que sienten y desprecian amor y otras cuestiones vilmente.

¿Para qué?

Hay que merecerse el estar y el irse. Marcharse es mejorar el trato con la familia, cambiar de trabajo, y además da pie a no destruir las posibilidades. Se trata de no desconsiderarse, de no llenarse de más ideales. Uno se va para ser inmune, desafiante. Para asegurarse una posición dentro del orden establecido. El mundo es un lugar donde se debe aprender a proteger las emociones. Albien puede ser ese exilio, que por subvencionada la estancia, ya cuesta; y gusta.

¿Qué formato se aplica?

Se escribe en prosa. Con poder y sintiéndose vigilado. Soñando, pero estando seguro y siéndolo todo al echar de menos lo más amable y maravilloso: un campito decisivo, parte de alguien, todos, dinero y la mujer por la que hacer lo que sea, estando o no en lo cierto. Un retrato.

Uno cuenta hacia atrás y mira hacia adelante. Y sabe que convivir requiere de esas contradicciones que hay por entre las pluralidades, esas que están dentro de todos nosotros. Si, además, sabemos que la perfección es la elegancia de la imperfección, a partir de ahí las virtudes caminan de la mano de las rigideces. Por ello, como que algo en mi cuerpo encuentra su lugar: lejos.

Esas son las trazas de sol que hay en mi mirada, allí, en un rincón, sin almas, y que reclamen las sentencias de culpabilidad, o que la chica invisible coja voz en la memoria de mi piel, que es la que más sabe de mi ser. Allí, lejos, olvidaré los confusos recuerdos y aconteceré, que no es poco. Me haré un destartalado, alguien sencillo pero revuelto. Seré yo con la ventana del olvido. Es el verdadero secreto del éxito, el poder máximo. También la figura por excelencia del capitalismo. De todo lo anterior, por desgracia, y con todo control, en los más diferentes sectores, ya solo permanecen un número de firmas, muecas e ineludibles tendencias que uno ordena sin fórmulas mágicas.

La excepción, que aprieto los ojos por dos veces cuando menos, pero es posible que ni siquiera pueda encontrar a mi disciplina.         

Opto por ello, con mezcla de intuición y miedos. Sin fronteras, sin justificación alguna. En un terreno tan competitivo como el de los negocios se deben tomar decisiones, y comienzo.

 

Pertenencia
La piel, siempre
Vigilante
Castillos y valles
El boxeador
Los de verdad
¿Cómo prestarse?
La pasividad
Agua fría
Mal paso, nosotros
PEDRO (el que lo mira todo)
LIRA  (jueza del Proyecto LIFE-Time)
EL CHINCHETA  (Un colombiano llamado Gabriel, quiere todo, o casi)
EL ESCOLTA  (de El Chincheta)
LOS DE LA ACADEMIA (Padre e hija)
LOLA (Gestora comercial del banco)

Lope de Vega; Rescate; Albien; Número de cuenta; La piel, siempre; La Milagrosa de Medellín; Tribunal Supremo; Nuestra Señora de la Roca; Padre e hija; Valle de Loira; Suiza; China Dengfend; Informe GRECO; Congo; Mujeres violadas; Embajada de México; Coltán; Papa Francisco; La mesa herida; Multilateralidad; Médico; Alerta…

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