Extraños (Blog)

21
Feb

Perspectiva global e integral

De cuando la vida es tan incierta, sí, incierta, las oportunidades deben aprovecharse en el momento que se presentan. Eso se decía quien no quería que le olvidasen, o sí, mano a mano en su perspectiva, necesitando tiempo, tiempos, ya ni creyendo en nada global e integral, obligado a aceptar su condena. Modernidades que no se podían rayar con tiza en pared alguna.

La cárcel carecía hasta de esas anestesias, miradas, unidades y latidos varios, convivencias de pobres ricos. Su ciencia, su negocio, por extraño que fuera o fuese, era el silencio como tal. Otra dieta de poder. Algo que tampoco se podía escribir ni rayar para discernir las nadas y los todos.

A falta de ello, dedos, dedos y más dedos: índices, pulgares, corazones y otros que sabían de más, silenciados e integrados; de lo poco o mucho que le quedaba al prisionero, preso. Y esa idea que se le dejaba caer: otra de sus suertes. Todavía le quedaba media hora para perder la cabeza en la abrupta piel de los barrotes, allá, en el fondo de la mirada… y la memoria del agua, claro, que era lo único gratis.

 

14
Feb

Mejor eso que cosas peores: amores perros

No estaba ni para un esfuerzo de imaginación: exhausta, brillante, famélica. Caminó extraña. Mejor eso que cosas peores. Amores perros tenía la jovencita, desnuda, que, por no saber, no sabía ni su nombre: pura serendipia.

Igual los árboles, muy contentos, redondos, lamentaron si cabe reconocerla en tal día, más desvelos no hubo. Ni de los pequeños burgueses sentimentales, esos trigos, muchas veces imposibles, cada cual, a su diferencia, su zumbido, su espiga. Quien más quien menos anduvo, en cierta manera: presos comunes.

7
Feb

El hombre habla y la mujer guarda

De la cantidad de imágenes que vemos a diario, no dejo de pensar en esa en la que unas mujeres yemeníes estaban siendo tratadas con quimioterapia en una sala conjunta, tapadas conforme a las tradiciones que nadie debe criticar, máxime cuando se desconocen.

De lo bueno, que ellas tienen acceso a la medicina. ¿Por qué no?, aunque supongo que serán parte de la élite, por decirlo de algún modo. De lo malo, que quizás no sea lo más recomendable desde el punto de vista estrictamente sanitario tratar a alguien que no muestra más que las pupilas de los ojos y las manos, cuando precisamente no están bien, cubiertas por sus telas, oscuras. 

Es una reflexión respetuosa, bienintencionada. Partiendo de la base de esa otra percepción: sus poses. Por más que estén reclinadas en unos sillones medicalizados al efecto, no son precisamente alentadoras, sobre todo, cuando escrutas a fondo los ojos y la disposición de las manos, con tanto cableado y ese contraste del azul de las sábanas con sus negrores, protagonistas.

Igual, los credos, sean los que sean, tendrían un hueco de piedad, sanando; o las personas, hombres si acaso y mujeres, que a veces son más malas con ellas mismas que todas las creaciones posibles.

En su defecto, querría ver un tango como poco, por ejemplo; manejado por ella, de piernas naturales, marcando el paso. Sueros de esos también se echan en falta, así como los milagros, pues extrañamente todos estamos enfermos, y hay que escapar de todos los interiores.

No quiero ni pensar qué música tenían las mismas, intervenidas y ataviadas hasta la extenuación. Aunque sí, todo es muy interpretable. Me falta mucho mundo por conocer, pero es que uno ya nació condicionado, como todos… ¡qué pena!

Platón dijo: los buenos son aquellos que se conforman con soñar lo que los malos realizan. Luego, no estaría de más reconstruir el sueño de tanta imagen, con esas piernas sobrecargadas de lo brutal, sincero y espontáneo.

31
Ene

Te cuidaré más que a mis ojos

Puso lo que fue el pijama en su sitio, y su último camisón; dejó la cama muy bien hecha, con un juego de toallas a los pies de la misma como si su casa les fuera un exquisito hotel, y salió.

Más allá del mundo conocido no había luces leds en los faros de los coches. Adoraba y odiaba la expresión de esos rostros, imprudentemente cruzándoseles en las áreas de servicio. Paró en todas. Es lo único que siguió haciendo, delicada y espinosa, contravolanteando. 

Hasta que llegó lejos, bien lejos. Harta de coche anduvo tanto que tomó la primera bicicleta que pudo, la cual apoyo en el puente, uno de tantos, fríamente templada, guiada por su sino. La música de la radio del habitáculo ya no le sonaba, nada le fue superior, salvo eso: estar junto al lugar donde por primera vez supieron reprimir sus emociones. El gorro, los guantes, y un teléfono móvil sin batería fueron su gélida máscara.

Esa eterna mujer siempre supo reconocer a los medianamente enamorados. Más el ruido de la nieve lo invisibilizó todo, o casi.

Te cuidaré más que a mis ojos”, recordó haberle oído decir a su padre, hermano y esposo, más a aquel querido que le pareció tan juicioso. Ese joven maduro que desapareció sin más. De todos se pudo despedir, menos de ese brujo al que le prometió todo el cariño que ella tuviera y supiera dar. El que la besó un día y le derritió el hielo sólido en el que se le había convertido la vida. Su cuello no estaba desvergonzado, tampoco pretencioso ni lujurioso. Venía de muchos kilómetros, millas, sola, con las manos ajadas al volante y la vista en el teléfono más que en la perpetua carretera o las estaciones esas, donde fue preguntando raída.

Cosa distinta es que volviera a sentir el poder del sol en la palma de su mano, inusitada y extrañamente. Pero sí, “te cuidaré más que a mis ojos”. 

 

 

24
Ene

Etiopía tiene línea aérea

Etiopía tiene línea aérea, ese país debilitado -uno de tantos- por antonomasia, cuna en los telediarios de tantos cuerpos escuálidos, deformados y desmembrados, ocupados por las abatidas miradas de tan prominentes muertes.

Miro el mapamundi y lo ubico entre otros muchos territorios dañados por las inestabilidades, tal que Eritrea, Sudán, Uganda, Kenia, Somalia, Yemen, etc. Y, me sigue pareciendo raro que tenga línea aérea propia ese país, calificado como tercermundista, en un área degradada.

Son cosas propias y cosas apropiadas. Uno ha crecido con esos países en la retina, precisamente por hambrunas, que no deja de ser que la población se muera de inanición, o sea, “no comer”. Y asocio todo lo que tiene que ver con el transporte aéreo a gasto por no decir derroche, como combustible para los aviones, mecánicos especializados, centros aeroportuarios mejores o peores, pero instalaciones costosamente específicas, al fin y al cabo.

Pero sí, Etiopía tiene su línea aérea. No sé si con rigor, primor o inteligencias. Lo mismo es para sacar lo que no se va llevando el tiempo de ese refugio de placeres sencillos, pues al borde de esos caminos marginados seguro que hay mucho más que reflejos de sol en las desnudas e improductivas víctimas que nos han ido vendiendo los muchos reportajes. No se recuerdan los días, no se recuerdan los instantes, se recuerdan las miradas ajadas. De hecho, no sé si existe el invierno en esos lares, o si los aviones son de panfleto y no vuelan, virtud del azar y del destino de esos pies de tierras blancas.

Envidio, sí. Hasta de esos. Pareciera que es lo único que nos hace sentir vivos: la muerte de otros, el mal de otros, lo que nos hacen ver.   

Pero quizás no le hemos robado todo, lo mismo tienen ambición, como todos, extrañamente.

17
Ene

A las cosas

Las acciones de los hombres son las mejores intérpretes de sus pensamientos, lo acuñó James Joyce, supongo que, justificando la ordinariez y el egoísmo, por cuando alcanzan la verdadera grandeza. Con ellas no lo hablo, callo, miro.

“Es el precio a pagar por colocarse de frente ante las puertas de las historias”, me dijo sobria, de novios. Desde entonces siempre he sabido estar callado. Y las niñas, que no extrañan; quiero retratarlas antes de que sean adolescentes. “Cuando dictó la sentencia le perjuró que la mataría”, me lo dijo su pasante, otra indiscutible Ulises.

Tiene mérito amenazar estando muerto, no aprenden.

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