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19
Abr

¿Y el resto?

La duda es si le riño o le arrullo. Es nuestro silencio extraño, con su mea culpa. Pero ganas no me faltan. Me lo conozco muy bien. A poco me dirá que en verano nos vamos unos días a la playa nosotros solitos, y que era solo una broma… con su cara de siempre, la de cuando ya sabemos.

Me callaré. Le dejaré hacer. No me soluciona nada renunciar a las olas, ¡es que me encantan! Hoy no seré mala malísima. Esperaré, sí, para cuando la barriguita. Tampoco me interesa cambiarle el comportamiento así de primeras, es pesadísimo lo otro. Ya vendrán las primaveras.

13
Abr

Impuestos, es tu turno

Tienes dos largos años para evadir impuestos, ¿por dónde empiezas?

  • Llamas a tu madre, gran jefa de Estado, madre increíble y estratega cual comandante militar
  • ¡Que le jodan a todo! Las futuras generaciones son las que tienen la responsabilidad de preocuparse por el legado; sigues viendo la tele
  • Te sientes muy afortunado de formar parte de semejante encargo, orgulloso y extraño a partes iguales; consecuentemente construyes una relación tan significativa como otros muchos españoles
  • Apuntas tu discurso hacia el público joven, sí, ya suena el saxofón de fondo. Siempre fuiste un visionario esperando llegar al poder en tiempos difíciles, e implementas leyes adelantadas a tu época, a pesar de tu aspecto campechano

No hace falta haber cumplido la mayoría de edad, ni haberse ido a Londres, mucho menos haber estudiado Negocios y Derecho. Y si acabas de regresar de un largo viaje por Asia ¡espabila!: dos años, veinticuatro meses, setecientos treinta días.

12
Abr

Le viene todo muy grande

-Será una solución provisional. No hay mayor amparo legal- discursó sin ir más allá, embocándola entre esos dos vehículos.

Fuerte pero pacífica, y dejando poco espacio, a la vuelta de vacaciones se reabrió tratándose de no extenderse mucho. De hecho, no era la primera vez. Todos los sábados, sobre la una de la madrugada le pasaba lo mismo.

El otro controló el riesgo. Podía ocurrir cualquier cosa. Una decisión de ese nivel estaba más que consensuada. Veinte años de relación y vuelta a la misma escena. Había que quererse mucho.

La curiosidad es que le habían dado el alta médica ese mismo día. Los psicoestimulantes; hasta los mascaba. No había manera, les tenía deseo. Ni el olor ni el ego.

La estrella roja del otro la avisó, asomándole la muñeca cual diapasón victorioso, y eso que todavía tenía mucho que cortar la mujercita.

-¿Tú dirás?- le dijo en ese caso.

-¡No!, ¡tú dirás no!; por ahí viene mi profesor de alemán. ¡Joder María que son las tres de la tarde!

-¡Los putos médicos que no dan con lo que es!- se condenó y le condenó, extraña, pero en su comparsa.

7
Abr

Newsletter de abril de 2018

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5
Abr

Desde la familia, afirman

-Estamos a la espera de conocer el resultado. Seguid jugando- indicó con precaución la vecina, sin reflexionar sobre los comportamientos, retrotrayéndolos.

El mal tiempo de las últimas horas, y la progresiva ausencia de luz hacía suspender esa tarde de juegos, sin embargo les dejaban, por supuesto, siempre lejos de la zona rocosa.

Y hubo de volver corriendo la otra vecina, la de la cerradura forzada y casa desvalijada, no tan festiva, sí más paralizada, reclamando atenciones:

-¿No habréis visto nada?, ¿no?

Pero el balance provisional lo puso la anterior, desde la verja, muy a las claras, represaliando:

-¡Nada!, ¡nada! No han visto nada. Deja actuar a la justicia.

Por la mano tan simbólica y descarada, desde la franja la otra lo entendió todo y reculó con una maniobra agresiva para sí, como con todo el respeto debido, el de un peligro real e inminente adoptando falsamente el papel de sorpresa, que no víctima, sin más alusión.

-Cuando sea mayor yo quiero ser uno de esos, extraños– dijo el niño, el que venía haciendo de espía empujando al diplomático, que le había expulsado del jardincito, o sea, del país, echándolo junto al tobogán… con lo que ya se sabe, los más pequeños.

29
Mar

¿Alguna pista?

Creo que se fue de vacaciones, sí. No crecía.

Bueno, de momento el mundo se mantiene en paz, las noches son así. Un vaivén. Por ahora solo se le puede aprehender con la fe, como a tantas otras.

Sí. Era chiquitita, de una zona perdida de África, nos dijeron aquel día. Ahora sí que sabemos que no es omnipotente la pequeñaja cantarina, su coro… porque si lo fuera nos hubiera dejado una nota… Lo mismo fue a buscarla. Ojalá.

No. No está. En cada observación que hago lo corroboro. Estará en una flor, junto a otros animales… y en sus pensamientos. Al chaval le tengo que decir algo más. Se está formando. No entiende de estas paradojas. Eternamente creía verla al llegar del instituto. Cree que era una manía mía, porque se ensuciaba el suelo… Soy ya un extraño anciano joven para mi hijo; ella sabría qué decirle.

-No le des vueltas- me salió bien temprano.

Su aspecto me lo dijo todo; ese pijama, todo su mundo. Vive ahí… Y seguro que pensó con quién haría los deberes.

-Claro, ¡cómo te daba envidia la abriste!- sembró en su inestabilidad emocional.

Luego estaba lo del bocata. Ya no tenía a quién dejarle las migas.

Estoy harto de tantos universos rotatorios, el que se va a ir voy a ser yo.

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