Libros del autor -su entrada-

3
Sep

Muestra La Francotiradora de su Tía

La Francotiradora de su Tía (muestra)

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21
Jul

Cuerpo consciente en movimiento: Viento sobre el mar

Era un problema de solución imposible. Y a veces las caras lo decían todo. Es por eso, que había más: una mujer. Fue y es nieve de verano, una mentira piadosa, y el duelo por un consuelo forzoso: nos buscamos mutuamente. Todos sus nombres los repito a cada segundo. No es ese mi trabajo, pero lo hago. Muchas veces, las personas, como los animales de un zoo, no saben que van a extinguirse.

Y para eso me dejo la piel, se ha ganado su derecho. Sabe que hay lugares, miradas, que son viento sobre el mar. Además, primero sentí lluvia en los zapatos; no sabía qué decir. Parecía que mis recuerdos eran suyos, como con la estrella que se alzaba en el cielo, inalterable por el tiempo, inmune a la muerte. Ese era el problema.

Si quieres algo de la vida, necesitas no tener miedo, pero uno… no siempre se acostumbra a cómo son las cosas. Es la mitad de la batalla. Eso me curó el juicio como escritor, más mis actos no fueron del todo silenciosos: era una mentira piadosa. Le dije que podía irse a casa.

15
May

Deseos Humanos

Sin alboreas, cifras, romances ni frenesíes, cual Hidalgo caballero, real y cervantino, minimizando las brechas de género y otras culpas se relatan la crónica de los gestos, lo elocuente y las verdades absolutas. Deseos Humanos

La protagonista, Miriam, quería que la escuchásemos, quería cambiar el mundo, su mundo, el nuestro. Pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo:

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que esté.

12
May

Un cuadro en blanco

Dolor y negocio, lejos de todo. Ese es el filtro con el que ver el mundo. Una actitud. Una mirada. Una disciplina casi trasversal para poder vivir. N había más opción. Era el punto de fuga, una vergüenza extraña, como de cuando uno no se oye en su propia voz, y ni la sangre le señala, hasta que la muerte lo reúne, como cada día.

Sí, la verdad, la maldad y el sobrevivir se entrena y organiza. Sí, cada Dios tiene su objetivo, sus canciones distintas, sus facturas. Sí, ese tenía, el pecado de una sensibilidad que nunca eligió. ¿Qué es la vergüenza para el hombre?, ¿pretextos?, ¿relaciones del “tú y yo nunca fuimos nosotros”?

Y llegó el día en el que sintió un hormigueo distinto, un rubor desconocido. Ni los espejos trucados; será, que no se le da bien resistirse a las tentaciones, seguro que sí, que somos seres de dimensiones. Fue y es posible, no lo sé. El primer amor pasó. El segundo amor pasó. El tercer amor pasó. Pero el corazón continúa, dijo otro sin patria, sin raíces, acogiendo duelo y celebración. Otro que también se fue. Otro del no creer en nada, nunca más. Paradojas de juventud y madurez. En Un cuadro en blanco se responde a esa frontera sin más tropas de élites que uno mismo, con el sentimiento de mundo, sin gritos entrecortados.

Y se piensa en las raíces, el dinero. Ahora bien, mejor no dejarse conmover. Nadie es bueno. En la orilla de todo sueño se cruzan las líneas de los odios. En particular, se insinúa:

-Todo Dios hará lo que yo quiera si la tengo- es otra promesa, de los que niegan todas las virtudes; es el mismo repudio, es el mismo rechazo, es trabajo, agresión y ofensa; potencia económica, trato y comercio.

Sí, la vida es negocio. Todo, sin demagogias. No oculto mi simpatía por lo extranjero; siempre quise salir y hacer mi vida en otro lugar. Es la apoteosis de lo urbano. Iniciativas, por eso uno tiene que irse. Sí. Hay sitios donde pagan por instalarse: todo es una multilateralidad de intereses varios. No se pongan tristes, que los ojos negros y los billetes, ya saben, razonan a su modo y manera: El primer amor pasó. El segundo amor pasó. El tercer amor pasó. Pero el corazón continúa.

21
Ene

Las lágrimas de tu payaso

Los retratos de los vecinos, son eso, viento en las velas. Y los de uno, los porqués. Sencillamente porque somos hijos del presente, por más que parezcamos estar dispuestos a echar a correr. En Las lágrimas de tu payaso narro a ese español ligeramente imperfecto, dado a mitificar su figura, como si no fuera a pasar nada; pero contiene un componente agorero que resulta inquietante. Con ese sentimiento se quiere mostrar toda esa ardua investigación, y necesaria para otros muchos entendimientos, de quienes proporcionan asistencia sexual a personas con discapacidad.

No se defiende, ni se abandera como algo único y plausible. Se transfigura ese hospital de calle y puerta; sí, todos/as insistieron en eso, gigantes y nimios/as, en esas quietas ocasiones. ¿Cómo explicar esa obsesión que absorbe por fuera y dentro, aniquilando reacciones?, ¿quién podría?, ¿tiene sentido? 

Ciertamente, querría que no hubiera pasado nada. “Que nunca te faltaría nada, y jamás te fuéramos a dañar”, auspiciaron. Por supuesto, que no dejó de ser una realidad tan opuesta como cercana a lo que tuvimos entre manos. No protesté, no pregunté, mi papel era secundario, de gran ventana, con falsa apariencia de seguridad. De nosotros depende que sea una ayuda o una amenaza, pero sí, consciente de la forma en la que se van los días, hay sueños dentro de otros en el espacio insondable de las memorias. ¡Qué tiempo!

Lo de lidiar con situaciones de estrés, conforme la mezcla de idiomas y costumbres en tales disyuntivas nos iban flotando, salvaguardando los símbolos de las tragedias de cada cual, me han dejado tan indemne como condenado a lo efímero. Herido, e icono de vidas parisinas y las que pudiera tener justo delante. Bastaron solo diez segundos con sentir esas detonaciones, arrasando con los violentos silencios de esos/as mortales, dispuestas/os a intentarlo. Ni los últimos adelantos tecnológicos, todo pasa por la figura de dos.

Supe así, bastante tiempo después, que la supervivencia es otra cosa. ¿Cómo dejarlo atrás? ¿Dónde? No todo reposa sobre una fina manta, en nada improvisada. Se nos habla de amor eterno y de promesas, que, en realidad no valen nada, cuando los dominios de las poses altivos se apartan hasta de las miradas. No fue fácil querer saber de esas existencias. Quizás buscaba una mentira. Y por eso, siempre queremos más; pero hay que pensar lo típico:

-No espero nada de nadie a estas alturas.

Correr las cortinas, bajar las persianas, permitirse ese tiempo ocioso, y lo otro, el: “Nunca sabrás nada de mí, detrás de esta fachada”.

A veces sigo oyendo esos murmullos dentro del dolor y del impacto, de las citas, como un castigo por no haber sido suficiente. Yo, también huía de una vida a la que no me sentía ligado.

27
Ago

Flores de plástico

Son comedias de enredo, suertes desiguales y casamenteras. Paz y experiencias. Productos de primera necesidad como las viudas y el ayer por el ayer para contener y arengar las expectativas. Esas Flores de plástico también son pasión, dioses y las ofensas a todos los altares. Tradiciones y orígenes que envuelven el mejor regalo o la peor fiesta, como el narcotráfico o el ser prófugo. Las familias localizan, son establecimiento y pesan; las personas sostienen los Estados Mayores, los Brexit y las manos que acarician los senos obteniendo redención tal y como manda la invitación. Más reprenden, ¡claro que sí! Colaboran en los detalles, y a veces van demasiado por delante poniendo en riesgo la actividad. Lo bonito de un nieto o sobrino no siempre es agradable, los cuentacuentos tienen su hora veinticinco, con sus qué si tengo, qué si doy, qué si soy… Esos momentos que quedan guardados para siempre son peor que las monedas, las camisas rescatadas de los jirones para ser osos de peluche o los caramelos que aparecen y desaparecen de los bolsillos de un mandil en nada simbólico. Calculan.

¿Qué es peor el daño o los cuentos para entender el mundo?, ¿cuál es el remedio más honroso? ¿Cuánto cuesta vivir? El problema territorial va más allá del ¿en qué puedo ayudarte? Iniciativas para resolverlo no faltan, ni leyes o agujas e hilo. Algo muy malo tiene que estar pasando…

Claro que hay que ser un líder medio pirata para poder seguir envolviéndose de regalos. La supervivencia nos puede llevar a ser muy malos. La decisión del qué hacer y cómo controlarlo nos encara al pacto clave, la subcomisión de una cita en un museo y un acto de recuerdo. Y se busca ese exclamar inimitable, la llave de todos los castillos:

-¡Mamá!

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