Libros del autor -su entrada-

28
May

Grecas y Lunares Booktrailer

Grecas y Lunares -Booktrailer-

21
Mar

Mary McCarthy

Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre. Así es la obra: Mary McCarthy, donde no se sabe si perdonar sería la palabra adecuada, pues las historias no cambian las ideas.   

Las horas que necesita la locura de la ciudad de Manchester y la complicidad a través del tiempo hacen que algún que otro personaje nunca haya tenido dieciocho años porque estaba trabajando; y no tiene reparo alguno en confesar que lloró mucho. Con ternura, pero con crudeza; y una joven con una sensibilidad especial que nos brinda ese enlace truncado que nos permite reponernos de las heridas causadas a través de la reflexión y la melancolía conforme avanza el texto, sutil y perturbadora. Otra manera de apreciar todos esos días quietos de los seres viajeros.

Mary está en Manchester, justo en la trastienda de una apreciadísima biblioteca, y donde se explica el por qué los hombres blancos enfurecidos consiguen lo que quieren. Sí, es una sociedad llena de contrastes: modernista en los albores y tradicional en el cuño del dinero y el poder, como siempre fue y será. Narrar las peripecias de humildes y grandilocuentes abnegados aporta frescor y belleza, aunque apenas tengan espacio para vivir.

No en vano, es un clásico inspirado en muchas generaciones de mujeres luchadoras, y hombres. Con humildad, insurrección y estrategia, sale a flote el conflicto del Reino Unido por ser precisamente eso, un reino. Escocia, las Irlandas, Gales e Inglaterra abren esa rara ventana al mundo de la corona interior y los viejos pupitres.

Además, se cuenta la leyenda de la biblioteca John Rylands. Una especie de credo empañado por el poderío de alguien que se hizo rico con los telares de algodón y los que en su mitad vagan por estar completos.

Pero es Mary McCarthy la que pasa de princesa y ordenanza de esa biblioteca radiante a criada en casa de príncipe. Una emoción que se produce, como todo, en el Reino Unido: enmascarado. O no tendría jamás la oportunidad de acercarse a ellos.

Otra frase que podría resumir esta obra, sentimientos podría albergar el gato Garlan o la propia Marilyn (su alter ego), alguien que no sabría llorar y algo por lo que vivir, vendría a ser: Cuando los inviernos eran inviernos.

En definitiva, se supera el poder y la depredación en esa ciudad de Manchester, viajando, en el cercenado y peligroso, que también placentero, mundo de Mary: la que nadie saca a bailar más que por un compromiso. El señor Griffin, un galés, irlandés, escocés o quizás hasta francés de pura cepa, pudiera hacer que todo cambie, tanto como que puede convertirse en una pesadilla para la mismísima Reina Isabel II. 

¿Nos robaron la juventud con todos esos cuentos para niños y niñas felices?, ¿cuál es el oficio de vivir bien? ¿Pagarse cada uno sus balas?

 

21
Mar

China y su entorno

Lo que fue ya no está, pero brilla contigo es el mejor resumen de la cruel y dura obra: China y su entorno. 

No sé si he justo o demasiado estricto, soñador o embaucador, si bien, si queremos historia hay que hablar de todo. Igual, si me llaman tonto no me parece lo menos adecuado, más que nada por ese estilo de narración tan complicado que me ha obligado a usar esta obra y su destino. Y no, no soy historiador, dicho sea, con toda la seriedad intelectual, pase lo que pase:

-¡Qué sino Roma y el sur del Rubicón!

Primero hice El libro de los hunos, quizás, probablemente el más atrayente y dificultoso de hallar (hay que leer hacia la tercera y última parte del libro para saber de esos pueblos perdidos y hallados); después concebí Las ciudades bazar, explorando otras zonas del mundo donde no todos llegan, sitios dentro y fuera de los entornos; y finalmente, escribí Nadie mejor para una canción lenta, que es la obra que lo engloba todo, haciendo redonda la historia de toda esa China y su entorno.

Todo ese sojuzgamiento de las Américas, dentro de la humildad que siento y a la que estoy obligado como escritor, la empaticé leyendo Las palmeras salvajes, obra de W. Faulkner, y también una parte de la integrada 4321 de Paul Auster. Esas obras tenían y tienen trampas extras, como la que he pergeñado. Incluso preguntas personales, de amigos y enemigos. Y luego pasa lo que pasa, que la realidad a uno le pone nervioso y se sufre en la exigencia, en la crítica y en todas esas finales, porque el libro ha sido todo un caos, justificando ese teatro de mi otra vida (lo que nadie se atreve a responder): la familia, el trabajo que paga las facturas, las amistades, y ellas (un todo y nada).

Otra frase que podría resumir esta obra la leí en algún sitio, frunciendo el ceño, pero no recuerdo dónde: Los perros no hablaban, pero oían muy bien.

Lo que sí les aseguro es que no he estado alquilando hamacas en la playa, ni echado en ellas, con todo mi respeto, igualmente. Me ha costado mucho, muchísimo, echar esta suerte. Más el día en el que el baile se acabó, llegó… ¿no? ¿Qué castigo me pondrían? ¿Debería dedicarme a otra cosa?

 

3
Nov

Sopla levante, sopla poniente

https://www.pebeltor.com/viento-sobre-el-mar/

 

1
Oct

La frágil moral

La cama en la que se duerme puede ser la misma, pero las vidas no, por más que el suelo cruja en los mismos lugares y las bisagras de las puertas expresen los mismos quejidos -vacilantes y precarios- en sus biorritmos. Creo que puedo decirlo sin temor a equivocarme, ni riéndome con picardía con un andar lleno de muy poca gracia.

Cuando me acosté, ya tenía sobre mí los murmullos constantes de voces altisonantes, y esas otras consideraciones de puertas adentro. No se puede vivir sitiado, llega un día en el que te enfrentas a las guerras o a las muertes, una de dos; las sonrisas cómplices no se pueden fingir ni interpretar siempre, y se siente la necesidad del desafío, pues el decoro también empuja a transgredir. ¿Entonces, protegemos a los malos de los buenos o a los buenos de los malos?, ¿lo que cuenta es lo que se dice o lo que se hace?

Pero cuando uno crece de espaldas a los convencionalismos y no se encaja en ninguna parte, ¿qué es lo uno y lo otro? Cuesta pasarse al nuevo mundo; y eso que hay días en los que se tiene tanta fuerza que se es capaz de enchufar el astro sol y alumbrar a los mundos, en otros, a los pocos pasos desistes, y al final de nuestra búsqueda llegamos justo donde comenzamos, con ese cuadro en blanco junto al que pretendías mudar de lugar, y no solo de vida y costumbres. 

No obstante, debemos ser amplios de miras, sensibles y albergar esperanzas, que ya es demasiado tarde para preguntar, la tierra quema y los párpados van pesando con las modernidades dudosas. Tal vez, haya una segunda oportunidad en esos lugares abandonados que no están tan lejos, pues la verdad histórica es lo que juzgamos que sucedió. Hay gente que sobrevive a cosas peores.

La frágil moral es como atropellarse a uno mismo para evitar un apretón de manos, porque somos animales: medio domesticados, medio salvajes. Y es innegable que las personas son distintas de cerca. Obedecemos únicamente a las habilidades que creemos tener.

 

28
Sep

Grecas y Lunares

Un niño traba amistad con seres fascinantes, y si es niña más todavía. Esas dos pequeñajas, Grecas y Lunares, ya están entre nosotros. Son ese viaje que asusta a la literatura infantil para mayores. Esgrimen todo tipo de argumentos, con sonrisas teatralmente dulces y esas cosas que sacan de quicio a su madre.

Sondean con avidez, hablan incansables, una de ellas, la otra espía. Entre tanto, sus animales, en un festín continuo. A quien los mirase le resultaría difícil imaginárselos capaces de hablar, si bien dan rienda suelta a su imaginación, con el trabajo de ella: Grecas. Alguien de aspecto infantil, alguien capaz de presumir de cualquier cosa menos de su cuerpo, como su hermana.

Prisioneras, prodigio, medio milagro, un puñal para esos padres… o simplemente alguien con ganas de vivir, son. Incluso antes de que nadie empiece a hablar. Pero hay un olor a orfandad, fruto de un encuentro fortuito, quizás.

¿Quién eres?, me preguntaría yo si las tuviera delante. Una con botas militares, la otra descalza, en esa alfombra tan suya, plaza de los inocentes.

Y como desconocido suspiraría, por tanta sombra de duda que dejan el par de dos, con la agonía y éxtasis de sus allegados y el castigo social de nuestra sociedad, que margina la realidad de nuestros propios conflictos. ¿A santo de qué las he inventado me pregunto?, ya no me las puedo quitar de encima. Hasta la acuso de poner su futuro en peligro, con lo bien que estaban en la alfombrita, con la inmensa Finnegan y su caparazón, el felino Guerneville, y los tres tenores de sus jilgueritos: Gianluca, Giambattista, Gianfrancesco.

 

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